nuestro entorno: EL SALVADOR 

El Salvador es conocido como “El Pulgarcito de América”, ya que es el país más pequeño del continente pero, sin embargo, es el más densamente poblado y uno de los más peligrosos.

El Salvador es un país con graves problemas socio económicos y unos índices de violencia altísimos. En 2018 fue el segundo país con mayor tasa de homicidios del mundo, sólo superado por Venezuela. Las pandillas urbanas o 'maras' vertebran el país. Son bandas mafiosas que reclutan a niños y adolescentes desde muy pequeños. Dedicadas a la droga, las armas y la extorsión, su presencia impide a la población vivir en paz.

  Extensión  

21.040 km

2

(como Badajoz en España o

New Jersey en USA)

  Pobreza  

26,3% hogares

en pobreza extrema o relativa

RIESGO DE UNIRSE A MARAS

  Población  

6,32 mill. habitantes

(como Comunidad de Madrid

en España o Indiana en USA)

66% población urbana

34% población rural

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el salvador

  Densidad  

294 hab/km

2

(93  hab/km  en España y 33  hab/km  en USA)

2

2

  Escolaridad y analfabetismo  

7,1 años

de escolaridad promedio y 

10% de la población analfabeta

Datos:

Igarapé Institute 2019

Informe EHPM 2020

LA ONU RECOMIENDA

12 AÑOS

DE LOS PAÍSES MÁS DENSOS

DEL MUNDO

¿Por qué El Salvador?

El país más peligroso del mundo en 2017

Pobreza Multidimensional y monetaria

El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) considera que El Salvador se encuentra entre los países de desarrollo humano medio, y según el Informe del año 2020, se encuentra en el puesto número 124 de un total de 189 países examinados. A pesar de los avances de algunos países de la zona como Panamá y Costa Rica (en los puestos 57 y 62 respectivamente) El Salvador lleva tres años estancado en el mismo lugar. Aún así está por encima de sus vecinos Guatemala, Nicaragua y Honduras, países que se ubican en las posiciones 127, 128 y 132 respectivamente.

Desde la Dirección General de Estadística y Censos del Ministerio de Economía de la República de El Salvador se realiza cada año la Encuesta de Hogares de Propósitos Múltiples (EHPM). Esta encuesta mide la pobreza a través del enfoque monetario y multidimensional, este último incluye ámbitos esenciales para el desarrollo y bienestar de una persona y tiene en cuenta factores como el acceso a la educación, las condiciones de vivienda, el trabajo, la seguridad, la salud, los servicios básicos y los alimentos.

 

La última edición, publicada 2021, corresponde al año 2020, y revela que en El Salvador el 27,2% de los hogares a nivel nacional se encuentra en situación de pobreza, de los cuales el 33,3 % hogares se encuentra en pobreza extrema o relativa (2.276.808 personas). Este dato ha aumentado un 10% respecto a 2019. Sube el consumo de alcohol y drogas. *Universidad Francisco Gavidia 2021 (UFG) .Este resultado evidencia un incremento respecto a 2019 con 578.550 hogares en pobreza y 2018 cuando habían 537,826 familias en esta condición (el 28.8 %). El país tiene un un perfil de desarrollo muy desigual e injusto lo que genera grandes desigualdades en el acceso a los servicios y los recursos.

 

Entre 2000 y 2019, la cantidad de hogares receptores de remesas subió de 282,159 (19.6 % del total) a 435,125 (22.4 % del total). El porcentaje de los ingresos familiares mensuales obtenidos por los hogares vía remesas aumentó de 5.6 % a 8.0 %. En la última década, “los hogares han obtenido en promedio, una remesa familiar que ha equivalido a más del 60 % del salario mínimo más alto legalmente establecido y más del 90 % ha usado estos ingresos no laborales para el pago de gastos de consumo diario, como los de alimentación y vestimenta”*

Debido a la pandemia sufrida por el COVID-19, es de esperar que estos datos en 2020 empeoren.

* Velásquez, A. (2021). El modelo de desarrollo subyacente a la profundidad prolongada de la emigración internacional de El Salvador en el siglo XXI. II Informe Regional del Sistema FLACSO. Una mirada sistemática sobre las migraciones en América Latina y el Caribe: el Estado y la economía como factores de influencia. Pp. 101-118. Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales P.101-118.

Educación

El logro de la educación primaria universal está incluido en la agenda de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) suscrito por El Salvador ante las Naciones Unidas. El indicador permite medir los avances que ha tenido el país en términos de cobertura escolar y en algunos casos se asocia a los niveles de pobreza de la población.

 

La asistencia escolar se específica en la EHPM 2020 por grupos de edad. De los niños y niñas de 0-3 años asisten a un centro el 2.5% (de los cuales el 60.3% lo hace en una institución privada). En la franja de edad de 4 a 12 años asiste el 84.4% y de 13 a 17 años el 83.8%. Tras la educación básica, se registra que de los estudiantes de 18 a 29 solo continúan sus estudios el 20.1%. Estas cifras han aumentado levemente respecto a las cifras de 2019: de 4 a 12 el 86.5%, de 13 a 17 el 81.2%).

Pero siguen existiendo grandes desafíos en cuanto al nivel de calidad de la enseñanza y el número de años que los chavales permanecen en la escuela. La escolaridad promedio es de 7,2 años (siendo mayor el promedio de abandono de los hombres 7.4 respecto al de las mujeres 7). Esta cifra ha mejorado levemente respeto a los 7,1 años de 2019.

La inasistencia escolar es muy elevada de los 4 a los 6 años, donde el 36,3% de los niños y niños no asisten a clase. Mejora en la franja de los 7 a los 15 años, donde solo el 6.8% no asiste a clase. Sin embargo, vuelve a aumentar al 31,9% de los 16 a los 18, en el bachillerato. En cuanto a estudios superiores, el 94,7% de los encuestados no asisten lo cual nos indica que únicamente el 5.3% de personas tienen acceso a educación superior.

 

Está demostrado que el acceso temprano a la educación y la continuidad de la misma después de los 15 años son factores muy importantes a tener en cuenta en el desarrollo de la población a medio y largo plazo. En la misma encuesta se visibiliza que hay una relación directa entre el número de grados aprobados por el trabajador y el salario medio mensual. La disparidad de género sin embargo se mantiene. Se exceptúan las mujeres que trabajan como técnicos, profesionales de nivel medio o alto (como científicos e intelectuales). 

 

La estimulación precoz y el desarrollo de las habilidades se consigue maximizar en los primeros años de vida del individuo y las altas capacitaciones y el desarrollo y acceso a la educación superior por parte de grandes porcentajes de la población están íntimamente ligados al desarrollo de los países.

 

Sin trabajadores educados y capacitados, será todo un desafío para El Salvador crear suficientes empleos de calidad que de verdad impulsen el desarrollo económico y social del país.

Violencia

El país sufrió una guerra civil que duró 12 años y de la que todavía hoy se está recuperando. Desde la firma de los acuerdos de paz en 1992,  El Salvador ha realizado notables avances en pro de la consolidación de la paz y la democracia. Pero la violencia ejercida por las maras o pandillas callejeras ha impedido durante mucho tiempo vivir al país en paz.

Las maras son las culpables de toda esta violencia. Ejercen el control territorial en algunos vecindarios y extorsionan a residentes en todo el país. Se trata de grupos juveniles muy violentos y agresivos que viven en la clandestinidad y que tienen un largo historial de violencia. Se caracterizan por tener un profundo sentido de jerarquización interna, de obediencia y por su capacidad de adaptarse y mutar. Dedicadas a la extorsión, al tráfico de personas y a la droga, su presencia hace muy difícil para la gente que vive en los municipios donde éstas se desarrollan poder vivir en libertad.

En 2015 la tasa de homicidios fue la más alta del mundo con 6.656 homicidios, 103 asesinatos por cada 100.000 habitantes, cifras catalogadas como “epidemia de homicidios» según la Organización Mundial de la Salud (OMS), que considera más de 10 asesinatos por 100.000 habitantes una tasa inaceptable.

La violencia bajó y se estabilizó entre 2016 y comienzos de 2017. En 2017 el Salvador tuvo la tasa de homicidios más alta del mundo con 60 asesinatos por cada 100.000 habitantes, 3.962 fallecidos en total, una cifra similar a la que se producía en el periodo de guerra civil. En 2018 se registraron 51 homicidios por 100.000 habitantes. 

 

Pero en 2019 la situación mejoró sustancialmente. Con la llegada al poder del presidente Nayib Bukele se pone en marcha un Plan de Control Territorial que redujo casi en un 30% los datos del año anterior.  Así según los datos oficiales de la Policía Nacional Civil en todo 2019 hubo 2.389 homicidios, 36 homicidios por 100.000 habitantes.

 

Y en 2020 está tendencia ha continuado descendente y se han registrado 1.322 homicidios, casi la mitad de los ocurridos en 2019, 20 homicidios por 100.000 habitantes —la tasa más baja en la historia reciente—.

Los casos de secuestro y violación parecen también haber disminuido, aunque las altas cifras que todavía se dan preocupan mucho.

Una cifra alarmante que tiene en vilo a la población son las desapariciones. Entre enero de 2014 y noviembre de 2020, las autoridades informaron de más de 13.000 víctimas de desapariciones, incluidos más de 400 niños y niñas. Las cifras son mayores a la cantidad de desaparecidos durante la guerra civil (1979-1992), que se estiman entre 8.000 y 10.000 personas. Se cree que las desapariciones son perpetradas por diversos actores, incluidas las maras y la policía. Pocos casos son investigados y pocas personas halladas con vida.

Género

La pobreza en El Salvador afecta en mayor medida a las mujeres. La tasa de inactividad es casi 3 veces mayor en las mujeres que los hombres. El 69,5% de ellas no buscan empleo por ocuparse de las tareas domésticas.


Otro problema grave es la violencia sexual. El país cerró el tercer trimestre del 2021 con un aumento del 31,25% en los casos de feminicidio, en comparación con el mismo lapso de 2020, según las cifras arrojadas por la Policía, Fiscalía y Medicina Legal. De acuerdo con datos del Instituto de Medicina Legal recogidos por la CIDH, los principales perpetradores serían las parejas o personas conocidas de las víctimas. Además, la Comisión advierte que «las muertes violentas de mujeres muestran signos de especial odio y ensañamiento como en los casos de asfixias, ahorcamientos y agresiones con machete».

 

Los casos de violencia sexual también registran un aumento. En 2018, 6.142 mujeres fueron víctimas de violencia sexual, incluyendo 2,600 violaciones sexuales. Mientras que durante 2019, la Fiscalía registró 6.421 hechos de violencia sexual y otros 2.491 casos en el primer semestre de 2020. La CIDH ha advertido que esta violencia afecta particularmente a niñas de entre 10 y 17 años, resultando en altas cifras de embarazo adolescente.

 

En 2020 se registraron 12,982 embarazos en niñas y adolescentes entre 10 y 19 años, de los cuales 503 pertenecen a menores de 14 años. Pese a que las cifras reflejan una reducción con respecto a 2019, todavía 1 de cada 4 embarazos en El Salvador ocurren en este sector poblacional según los datos recogidos en los informes del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA).

De acuerdo con información del Instituto de Medicina Legal (IML), los casos de violencia sexual en los que se realizaron peritajes y en los que el agresor era un familiar, tuvieron un incremento del 24 % en 2019 a un 30 % en 2020. Es decir, los agresores son personas cercanas a las niñas y adolescentes, tal y como informa el Instituto de Medicina Legal (IML).

Salud

Entre la población salvadoreña, no es habitual consultar con un doctor. De las personas que manifestaron que enfermaron en 2020 solo el 54% consultó con un doctor (el 44.8% no consultó con nadie). De ellos, el 47.5% lo hizo en una unidad de salud del MINSAL (que desde la pandemia únicamente han estado atendiendo Covid-19 y urgencias, aunque poco a poco van retomando la asistencia primaria), y el 27% hospital o clínica particular. 
 

Según la EHPM el 24.8% tenía algún seguro médico, con grandes brechas según área de residencia. Según el análisis por ingresos, el 43.9% de la población con altos ingresos tienen un seguro, de la población con menos ingresos solo el 2.4% está cubierto. Sólo el 35% de las personas ocupadas están afiliados o cubiertos por un seguro social público o privado.

 

Es evidente por lo tanto que la carencia de cobertura sanitaria en el país es altísima y la necesidad de centros privados con precios accesibles es inmensa. En este sentido la labor que hace la Clínica Asistencial Padre Arrupe es evidente y sus altas cuotas de pacientes y tratamientos realizados avalan esta necesidad.

En la dimensión de la salud del desarrollo humano, la pandemia afecta la expectativa de vida de la población, tanto por las muertes atribuidas directamente al virus SARSCoV-2 o indirectamente por complicaciones asociadas a la enfermedad, así como por el agravamiento de otras enfermedades crónicas o defunciones debido a la postergación de servicios de atención médica que no han sido considerados prioritarios en el contexto de emergencia. 

 
 
 
 
 

Soyapango

Plano de las maras de Soyapango (Fuente: Policía Nacional Civil)

Plano de las maras de Soyapango (Fuente: Policía Nacional Civil)

El proyecto de la Fundación se sitúa en Soyapango, uno de los municipios que rodean a la capital de El Salvador. Es, según datos del Igarapé Institute, la cuarta ciudad más peligrosa del mundo

Las maras Salvatrucha y Barrio 18, pandillas urbanas violentamente enfrentadas entre ellas, siembran el temor en la localidad. La policía local calcula que en 7 de cada 10 hogares de Soyapango hay al menos un marero.

La población local vive en constante peligro de exclusión social y radicalización. Es la realidad de la que provienen nuestros 1.700 alumnos y más de 60.000 pacientes.